Érase una vez, en un pantano lúgubre, una mosca se despertó, débil y cansada. Poseída por el hambre, emprendió una búsqueda para encontrar un bocado, un cadáver, para detener la inanición. Pero no había muerte que encontrar en el pantano, solo vida atormentada. Continuó su viaje, encontrando criaturas extrañas que vivían en el pantano, cada vez más tristes y más atormentadas, hasta que, por casualidad, se topó con algo delicioso.