A medida que las demandas de transporte de mercancías y la expansión de la electrificación crecían a lo largo de la década de 1960, quedó claro que la flota actual de locomotoras de mercancías de la Deutsche Reichsbahn ya no era suficiente por sí sola; no solo eso, sino que la potencia motriz que antecedía a la Segunda Guerra Mundial necesitaba urgentemente ser reemplazada. Esto significaba que se necesitaba una nueva locomotora eléctrica.